Maribel del Álamo
Directora de Ambienta
Veintitrés años después, Gro Harlem Brundtland sigue luchando sin descanso por convencer tanto a los países en desarrollo, como a los menos desarrollados a cambiar sus modos de producción, el reparto equitativo de las riquezas, la solidaridad entre estados y la necesidad de que un acuerdo global, que no pudo ser alcanzado en Copenhague, pueda conseguirse en México.
Su discurso, que ha evolucionado con la situación mundial, incluye una variación trascendental. Si en su informe, en 1987 afirmaba: "tenemos una responsabilidad con las generaciones futuras", en Albacete dijo: "Tenemos una responsabilidad, no sólo con las generaciones futuras, sino también con las presentes". Una frase que resume a la perfección sus máximas preocupaciones actuales, que, en materia de cambio climático, se refieren principalmente a la financiación solidaria para la mitigación del cambio climático en los países menos desarrollados.
Esa es una obligación hacia las generaciones presentes, que beneficiará también a las futuras.
[Gro Harlem Brundtlan durante su ponencia en Albacete]Los 4 retos políticos más importantes
Harlem Brundtland, en su ponencia de la II CCSE de Albacete, concretó cuales deben ser los acuerdos que se deberían alcanzar en la Cumbre de México del próximo mes de diciembre.
En primer lugar, es necesario, dijo, definir los compromisos de los países desarrollados para disminuir las emisiones con resultados ambiciosos. En segundo lugar será necesario aclarar qué acciones concretas de mitigación tomarán, tanto los países desarrollados como los países en vías de desarrollo.
El tercer reto será detallar cómo se ha de realizar la financiación para la mitigación del cambio climático en las economías en desarrollo y finalmente concretar de qué maneras se van a desarrollar las tecnologías para conseguir estos objetivos.
Sin restar importancia a los acuerdos alcanzados en Copenhague o a los que se puedan conseguir en México, Gro Harlem BRundtland especificó, sin embargo que: "los acuerdos por sí solos no resolverán el problema. Es necesario realizar esfuerzos continuados y una acción decidida que implique tanto a gobiernos como al sector privado y a la sociedad civil".
Muy en la línea del tantas veces citado mundialmente Informe Brundtland, la ex Primera Ministra noruega, defendió, una vez más, la necesidad del desarrollo sostenible tanto económico como social, haciendo hincapié en la necesidad de la superación de las desigualdades supranacionales y la lucha contra el cambio climático. "Hemos de ser capaces de combinar el crecimiento económico con la reducción de la pobreza y a su vez con la reducción de las emisiones de CO2. El diseño de una política que estimule el desarrollo sostenible conseguirá estos objetivos".
En cuanto a España, Brundtland alabó el desarrollo de nuestro país en energías renovables y refiriéndose a la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, donde se celebró la convención comentó que: "Se debe trabajar desde lo local, donde las democracias son más fuertes, porque los individuos se sienten más cercanos a las personas que toman las decisiones, pro eso, si no hay cambio local, no hay resultados globales. Pero, por otro lado, si no hay acuerdos políticos nacionales e internacionales, no se consigue el resultado deseado. Es vital, por tanto, una interconexión entre lo local y lo global".
Gro Harlem Brundtland
Gro Harlem Brundtland(Baerum, 20 de abril de 1039), es doctora en medicina por la Universidad de Oslo y realizó un master en salud pública en la Universidad de Harvard. Miembro del Partido Laborista noruego, su primer cargo en el Gobierno de ese país fue, precisamente, como Ministra de Medio Ambiente, cargo que ocupó desde 1974 a 1979. Poco después, en 1981 desempeñó el cargo de Primera Ministra de Noruega, siendo la primera mujer y la única hasta ahora en desempeñar ese cargo en su país. Fue nuevamente Primera Ministra en otras dos ocasiones (1986-89, y 1990-96).
En el ámbito internacional fue directora general de la Organización Mundial de la Salud de 1998 a 2003 y en 2007 fue nombrada Enviada Especial de Naciones Unidas para el Cambio Climático.
Fue presidenta de la Comisión de Naciones Unidas de Desarrollo y Medio Ambiente, que desde entonces es conocida como Comisión Brundtland. Gracias al trabajo de aquella comisión que encabezó, nació en 1987 el informe originalmente llamado "Nuestro futuro Común, y conocido hoy mundialmente como Informe Brundtland. El Informe Brundtland supuso un giro y un nuevo enfoque en las políticas económicas y medioambientales, dando énfasis tanto al contexto económico del desarrollo, como al social y medioambiental.
En este informe se utilizó por primera vez el término y el concepto de desarrollo sostenible o sustentable que se definía como: "aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras".
El Informe Brundtland sostenía que la inacción traería consecuencias desastrosas y puso de manifiesto la necesidad de llevar a cabo una gran conferencia mundial. De esta manera se llegó a celebrar, en 1992, la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Río de Janeiro.
Considerada una de las mujeres más influyentes de la actualidad, ha sido nominada como candidata para ser Secretaria General de Naciones Unidas.
Ha recibido numerosos premios, entre los que cabe destacar el Premio del Tercer Mundo para Medio Ambiente en 1989, el Premio Indira Gandhi en 1990, el Premio de la Fundación Onassis y el Premio Charlemagne de la ciudad de Aachen.