Subdirección General de Igualdad y Modernización (MARM), CERES, UNCEAR, AFAMMER, Sol Rural y Banco Mundial de la Mujer
Las mujeres rurales están haciendo del medio ambiente uno de los nuevos yacimientos de empleo y un nuevo campo en el que poder diversificar la economía de nuestro medio ruralSon cerca de cinco millones las mujeres que viven y trabajan en las zonas rurales. El papel que desempeñan es esencial para asegurar la pervivencia y el desarrollo de las comunidades a las que pertenecen, sin embargo, la labor que realizan pasa muchas veces desapercibida, es “invisible”, en un entorno tradicionalmente masculinizado en el que tienen que enfrentarse diariamente a situaciones de discriminación, desempleo y falta de oportunidades, a pesar de que en general el nivel de formación en el medio rural de las mujeres es superior al de los hombres. Esta circunstancia ha desembocado en una situación de éxodo femenino hacia las ciudades en busca de un futuro mejor.
Mantener a las mujeres en las zonas rurales es una condición indispensable para estos territorios, siendo éste uno de los objetivos fundamentales de la política del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, consciente de que para conseguir un desarrollo sostenible del medio rural, hay que superar este reto. Este año 2009 ya hay en marcha varios instrumentos que dan buena prueba de ello. Por un lado, la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, de desarrollo sostenible del medio rural, entre otros objetivos, persigue detener el desequilibrio existente entre medio rural y urbano, motivo por el que muchas lo abandonan. Por otro lado, la puesta en marcha de la Red Rural Nacional como marco desde el que promover iniciativas enfocadas desde el territorio y para el territorio, desde la base de la cooperación entre todos y de la innovación, pretende impulsar iniciativas que favorezcan tanto la mejora de las condiciones de vida de las mujeres como reconocer el protagonismo que tienen. Por último, la dotación presupuestaria destinada exclusivamente a actividades de promoción de las mujeres rurales se ha visto duplicada para este nuevo ejercicio, con el fin de llegar cada vez a más mujeres y de manera más eficiente.
Este año, también verá la luz el Real Decreto de Titularidad Compartida. Con este instrumento se pretende dar un paso más para conseguir la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Se trata de fomentar que las mujeres que ya trabajan actualmente en el territorio pero de manera encubierta, sin reconocimiento alguno, lo hagan de manera transparente, con las ayudas existentes, de manera que obtengan las recompensas que se derivan de ello de las que actualmente disfrutan casi exclusivamente los hombres.
[María Ángela Castillo Alarcos en el Centro de Ciencias Aplicadas al Entorno.]ORGANIZACIONES Y ASOCIACIONES DE MUJERES DEL MEDIO RURAL
En esta lucha para su reconocimiento, las mujeres cuentan con bastantes aliados, habiendo algunos de ellos participado en la redacción de este artículo. Hay numerosas organizaciones sociales de ámbito estatal dedicadas exclusivamente a mujeres del medio rural como son AMFAR, FADEMUR, CERES, AFAMMER, FEMUR o Sol Rural, etc. También hay asociaciones de carácter más general que dedican parte de su tiempo a estas mujeres, como son los ejemplos que nos muestran desde varios Grupos de Acción Local de distintas Comunidades Autónomas o a través de sus redes asociativas (REDER y REDR) o desde el Banco Mundial de la Mujer que igualmente lidera iniciativas de gran interés en este sector. Por último, mencionar a la Confederación de Cooperativas Agrarias (CCAE) que también desarrolla iniciativas para favorecer la igualdad.
Las mujeres, como parte fundamental del medio rural español, han sabido captar la importancia del medio ambiente, no sólo desde el punto de vista de la conservación de nuestro rico patrimonio natural y de la educación medioambiental para las generaciones futuras, sino también desde el punto de generación de empleo. Han sido pioneras en la diversificación vinculada al medio ambiente apostando por la explotación de cultivos ecológicos, la puesta en marcha de casas rurales en las que las actividades relacionadas con el medio ambiente son un reclamo de primera magnitud o la creación de cooperativas de transformación de productos autóctonos cultivados y transformados de forma ecológica. Las mujeres rurales, por tanto, están haciendo del medio ambiente uno de los nuevos yacimientos de empleo y un nuevo campo en el que poder diversificar la economía de nuestro medio rural, lo que contribuye, sin ninguna duda, a arrojar una luz de esperanza para el futuro del desarrollo rural, de las mujeres rurales y de la sociedad rural en general.
Un buen ejemplo nos lo cuenta la Fundación Laboral WWB en España. Esta entidad observó que la participación de las mujeres en las estadísticas de autoempleo era muy escasa. Decidieron realizar un estudio con objeto de entender la situación, encontrar soluciones, identificar los problemas específicos de este colectivo y determinar si el microcrédito podría ser una opción válida para las mujeres rurales en su proceso de creación de empresa. Una de las conclusiones obtenidas fue que el microcrédito se puede usar para favorecer el empleo de las mujeres y el desarrollo rural contribuyendo así a parar el éxodo de estas mujeres. Las mujeres rurales que se han beneficiado de un microcrédito afirman que esta herramienta ha mejorado su calidad de vida, confían en el futuro más que antes de participar en estos programas de microcréditos, y tienen la expectativa de seguir mejorando la situación de su negocio y las condiciones económicas de su familia.
También desde los Grupos LEADER y PRODER encontramos numerosos ejemplos de emprendedoras rurales que han desarrollando su negocio de forma exitosa y respetuosa con el medio ambiente.
El proyecto de cooperación Avanza, en el que han participado territorios de Leader + de Murcia, Castilla León y Cantabria, Navarra, Andalucía, Galicia y Asturias, ha tenido como objetivo unir capacidades y esfuerzos de los participantes para mejorar la posición de las mujeres en el territorio mediante la reducción de obstáculos con que se encuentran las mujeres en el desarrollo de iniciativas empresariales en el mundo rural. También pretende aumentar y dar a conocer las iniciativas empresariales promovidas por mujeres en el marco de Leader +, aumentar la presencia de mujeres en los órganos de participación y gestión de las entidades asociativas de carácter económico y social, aumentar los servicios de asistencia a personas dependientes, aumentar el asociacionismo entre las mujeres y crear redes que refuercen el trabajo con perspectiva de género en los territorios rurales.
[Daría Robles García puso en marcha una franquicia de reciclado de consumibles informáticos.]AGRICULTURA ECOLÓGICA, TURISMO RURAL Y COOPERATIVAS
Un ejemplo más concreto es el de la Cooperativa Las Torcas, un centro de formación dedicado a instruir a todas aquellas personas interesadas en conocer, recuperar o mantener los principios de la vida rural asociada a la agricultura ecológica. Apoyada por el PRODER Valle Lecrín-Temple, la promotora ha levantado este centro en una finca de su propiedad donde ya existían huertos ecológicos de naranjos, olivos, chirimoyas, aguacates. En las instalaciones se imparten cursos de técnicas de agricultura ecológica; asociaciones y rotaciones de cultivos; compostaje; riego; recolección y conservación de las hortalizas. Esta iniciativa ha creado ocho puestos de trabajo y gracias a la labor de dinamización y divulgación que se realiza se ha conseguido implicar a asociaciones de mujeres para la elaboración de productos ecológicos como mermeladas o conservas.
Otra iniciativa vinculada con la protección del medio ambiente es la liderada por una mujer en el municipio de Tejina (Tenerife) junto con otros 49 alojamientos de la isla denominada “Turismo Rural y Gestión Ambiental: Hablemos de Calidad”. Colaboraron el LEADER+ Tenerife con el Cabildo Insular de su territorio. Desde el grupo eran conscientes de la necesidad de introducir estrategias de sostenibilidad encaminadas a respetar y conservar los recursos naturales, culturales y sociales de la zona. Además se esperaba alcanzar una mejora de los alojamientos y servicios de manera que lograran captar un nuevo perfil de turista “ecológico” y fidelizar a los clientes ya existentes.
Pero el compromiso de las emprendedoras rurales va más allá de los alojamientos sostenibles. Mención especial merece la Asociación por la Formación y el Empleo de Mujeres en el Ámbito Rural (FEMAR) que puso en marcha un proyecto innovador denominado Villuerclaje. El objetivo era crear empleo para mantener a la población femenina en el medio rural respetando y conservando el entorno. A través de cursos y charlas han conseguido concienciar a toda la población de la necesidad que supone la separación y entrega selectiva de residuos para su posterior reutilización. Con la ayuda del PRODER Villuercas Ibores y Jara (Cáceres), compraron contenedores y una furgoneta para la recogida y selección de residuos que posteriormente se venden a los recuperadores. El Ayuntamiento de Logrosán les cedió una parcela en el polígono industrial para instalar la nave que les sirve de almacén. Su próximo reto es constituirse como sociedad cooperativa y crear 6 puestos de trabajo indefinidos.
En el terreno del reciclaje otro ejemplo nos lo brindan desde Manganeses de la Polvorosa (Castilla y León), donde un centro dedicado al reciclado de tóners y cartuchos de impresión ha conseguido la licencia de gestor medioambiental. Una empresa con un valor añadido por tratarse de una actividad sostenible llevada a cabo por una mujer joven que gracias al reciclado de consumibles informáticos puede desarrollar su negocio en su municipio de origen. Es la primera empresa de estas características en la zona, y pudo ponerla en marcha gracias a la ayuda del PRODER Valles de Benavente (Zamora). La promotora se puso en contacto con varias empresas del sector y encontró una empresa portuguesa que le dio la posibilidad de crear esta franquicia. De momento sus servicios se ofertan a particulares y empresas en Zamora capital, Benavente y otros municipios cercanos dentro de la provincia. De cara al futuro pretende consolidar y ampliar su cartera de clientes y poder crear dos puestos de trabajo.
[Villuerclaje proporciona la oportunidad de integrarse en el mundo laboral a las mujeres de la comarca.]EDUCADORAS AMBIENTALES
Las mujeres tampoco han desatendido otro de los pilares clave para la conservación del entorno: la educación ambiental. En muchos casos se han encargado de sensibilizar a la población promulgando la importancia proteger nuestro medio ambiente. En este sentido, desde Titaguas (Valencia) otra mujer ha realizado una novedosa labor pedagógica, con la construcción de un centro educativo. Con el apoyo del LEADER+ Serranía del Turia esta escuela de ciencias aplicadas al entorno cuenta con un planetario, una biblioteca e incluso un museo. En el centro se imparten diversas actividades a escolares valencianos y familias en general, relacionadas con la astronomía, la botánica, la meteorología y la paleontología. Lo más importante es que durante el tiempo que duran los cursos, los asistentes están en permanente contacto con la naturaleza.
Desde CERES, sus mujeres nos cuentan algunas de sus iniciativas. Ellas está especialmente implicadas en la revalorización de los mercados locales con campañas informativas, convirtiendo en novedosa esta práctica centenaria. Asimismo ponen en valor la importancia de la alimentación sana mientras fomentan una conciencia social sensible con el medio ambiente. Las campesinas son respetuosas con la naturaleza y ello es un valor añadido a la hora de ofrecer productos a los consumidores. Con la misma finalidad nació la red ARCO (Agricultura de Responsabilidad Compartida) donde podemos encontrar gran número de productoras que contactan directamente con consumidores para suministrarles semanalmente productos de sus explotaciones a un precio justo eliminando intermediarios y dándoles garantías de calidad y seguridad alimentaria.
Otro ejemplo de producción sostenible, es la creación de la Empresa “Os Campiños SC”, en Toá, parroquia de Cardeiro do Concello de Boimorto (A Coruña), formada por cuatro mujeres, con la participación de la Unión de Centros de Acción Rural UNCEAR. Esta entidad ha creado tres nuevos puestos de trabajo. La actividad de la empresa es de gallinas ponedoras camperas, adaptadas al medio natural y en régimen de producción de huevos. Se trata de la única iniciativa de la zona que está promovida por un colectivo de mujeres que permite fomentar el desarrollo de otras nuevas actividades y el desarrollo de riqueza en el ámbito rural. La comercialización está teniendo resultados óptimos y con un seguimiento continuo de las necesidades y sugerencias de los clientes que permite consolidar el producto ofertado en el mercado.
Como se puede apreciar estas y otras muchas mujeres cuidan y respetan el medio del que obtienen beneficios, cada día más diversos, y gracias a los cuales pueden seguir manteniendo la calidad de vida propia del medio en el que nacieron. Para seguir llevando a cabo esta labor se necesitan profesionales emprendedoras que, a la vez, integren su preparación con la sabiduría natural de quienes habitan y viven día a día en contacto con la tierra. Las mujeres rurales entienden y transmiten esta nueva forma de vivir la naturaleza.
Las iniciativas descritas son fiel reflejo de cómo las mujeres, en el medio rural, se están convirtiendo en un pilar clave para la conservación del medio ambiente, impulsando labores de concienciación social y diseminando en sus territorios la idea de que el medio natural, como depositario de la mayor parte de los recursos de nuestro país, es un patrimonio que se debe valorar y cuidar.