El tema central de este libro es el patrimonio industrial agroalimentario, como testimonio cotidiano del diálogo intercultural. La presencia de investigadores de nueve países ofrece un marco amplio y riguroso para el debate y contraste de experiencias. Los casos de Francia, Italia, Chile, Argentina, Portugal, Brasil, México, Estados Unidos y, por supuesto, España permiten extraer valiosas referencias en diversas disciplinas y ámbitos.
El objetivo y mérito principal de la publicación es, sin duda, centrar la atención en una parte del patrimonio industrial relativamente olvidada como es el patrimonio agroalimentario, que sufre todavía hoy ciertos déficits en el campo de la investigación y de la historia industrial; estas materias han sufrido, en cierto sentido, incomprensiones por parte de algunos teóricos del crecimiento económico e industrial moderno, que, en sus criterios y esquemas, no han considerado partir de la historia de los bienes de consumo inmediato, cuyos productos representan una forma extrema del consumo.
Los temas expuestos tratan sobre el patrimonio agroalimentario y el paisaje, enfatizando los usos en el territorio con mención a la arquitectura e ingeniería y las culturas que se desarrollan a través de los complejos patrimoniales de la industria agroalimentaria; el patrimonio internacional de la gastronomía y culturas de los alimentos; la historia de las técnicas en los procesos de elaboración y manipulación de los alimentos, la transformación y comercialización, el análisis desde la preindustria a los modernos emporios, o la reutilización y el reciclaje del patrimonio agroalimentario en el mundo.
Se plantean sugerentes actuaciones como la creación de redes e intercambios de experiencias y políticas comunes: en especial las de la ruta internacional del azúcar, un proyecto que se está consolidando y vislumbra una red de cooperación efectiva basada en lazos e intereses que defienden la cultura material y el patrimonio inmaterial del azúcar.
De igual manera, tiene una especial importancia la casuística del vino, con investigaciones acerca de las arquitecturas de las bodegas y de los procedimientos y técnicas acerca de la producción, del tratamiento como patrimonio inmaterial y de la cadena de valor empresarial que llega hasta el reconocimiento del paisaje, del marketing y la promoción. Otras panorámicas nos acercan a la sal, la sidra, el maíz, el trigo, el aceite, el arroz o la leche, entre otras referencias en los estudios del patrimonio histórico industrial.
El patrimonio histórico industrial es muy vulnerable, y, en el caso agroalimentario, su desaparición, alteración o abandono resulta aún más palpable. Por ello, tratar de inventariar, estudiar, preservar y dar usos y pervivencia viable que se acomode a un criterio de sostenibilidad con el paisaje son ciertamente tareas urgentes y necesarias. Estas industrias, en sus estructuras, sus productos, sus mercados, sus métodos de trabajo, ofrecen no solamente analogías sorprendentes con las industrias de bienes de consumo duradero, bienes de equipo o industrias extractivas, sino que también nos dan claves de igual utilidad en el análisis de los fenómenos propios de los periodos de gran desarrollo económico.
Los vestigios también se encuentran en situación de riesgo, debido a su calidad arquitectónica extremadamente variable. Un caso muy especial, estudiado en esta obra, es el de los hórreos, expresión arquitectónica relacionada con el mundo agrario en Asturias, Galicia y otras regiones españolas.
Otro ejemplo desgraciado de fragilidad es el caso de la desaparición —sin demasiados intentos de defensa del patrimonio por parte de las administraciones— de los últimos ingenios azucareros de caña de azúcar en Europa, sitos en Motril y Salobreña, o de las fábricas de conservas de legumbres o de pescado que jalonan la costa de la geografía española, algunas de las cuales, como la de Massó, en Galicia, son expresión notable del patrimonio industrial español, sujetas hoy a intervenciones más que discutibles.
Sin embargo, a la inversa, otras actividades industriales agroalimentarias han dado lugar a una arquitectura desafiante, que preside los campos y lugares variopintos de nuestro territorio, y constituyen hitos que sobresalen a nuestras miradas y señas identitarias, caso de las estructuras y fábricas, silos harineros o molinos, con algo tan singular en nuestro territorio como pueden ser el Canal de Castilla, la Ruta del Quijote o la de los Cortijos y Lagares andaluces, tratados en este libro en las experiencias de Andalucía, de Castilla y León o de Castilla-La Mancha, o en supuestos que se inscriben en las tendencias del movimiento moderno, lo que incita a extender el interés de la buena arquitectura industrial agroalimentaria no estudiada de forma sistemática hasta hoy.
Dar un futuro a nuestro pasado sigue siendo una tarea que dinamiza la economía y la sociedad, además de implicar a las personas como protagonistas de su tiempo en ese diálogo intercultural que la Unesco se planteó en el año 2008 y que proporcionó el motivo para dar luz esta publicación un año después.
MIGUEL ÁNGEL ÁLVAREZ ARECES
Editorial: Incuna. Colección Los Ojos de la memoria nº 9
ISBN: ISBN 978-84-935766-8-4
Autor/es: VV.AA